Capítulo 12. En busca de recambios

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enero 2, 2018 8:47 pm Publicado por Deja tus comentarios

Arreglar un clásico no es solo girar herramientas y cambiar piezas, una de las tareas más tediosas es la búsqueda de recambios. Una tarea que te puede sacar de quicio si tienes mala suerte.

En ocasiones encuentras piezas a la primera, en buenas condiciones y a buen precio, las compras y nunca más las vuelves a ver a la venta. ¡Eso es suerte!

Otras tienes que pagar una pasta y encima te la estás jugando por que realmente no sabes si funciona. Lo ideal sería tener un coche donante. Yo perdí una gran oportunidad.

Un chico de Granada dejó un mensaje en un foro, no tenía ni idea de lo que tenía, su 524td tenía la culata rota y lo quería vender entero. No pasaron ni horas y ya había varios carroñeros, entre ellos yo, preguntando por piezas. Fui a visitar el coche, suerte de ser del sur, la cultura del clásico no es la misma que en el norte, menos coches pero menos competencia, vi que todo estaba correcto. Hice un pequeño reportaje.

Después de varios meses de negociaciones logré un precio por el coche completo, unos 400€, pero este chico siempre me ponía alguna pega y nunca llegaba a cerrar el trato. Un año después logré llegar a un acuerdo solo por algunas piezas y fue un error.

Ese día me monté en la furgoneta de mi padre, llevaba el maletero sin asientos y lleno de herramientas. De camino a Granada empezó a llover y la furgoneta a fallar, no funcionaban los limpiaparabrisas y cada vez tenía menos visibilidad. Se quedaban atascados por lo que tuve que parar e intentar repararlos en una gasolinera. No había manera. Llamé al chico y comentándole que no iba a poder ir, pero a la media hora dejó de llover. Retomé el camino pese a los riesgos.

La vuelta iba a ser por la noche, pero me la iba a jugar, seguí hasta Granada y recogí al chico en su casa. Me dijo que el coche estaba en un desguace. ¿Cómo? Ese no era el trato.

Mi primer pensamiento es que el coche ya estaba en los hierros, pero me comentó que el desguace es de un amigo de la familia y le hizo el favor.

Así que terminé en un desguace, en medio de la lluvia, entre charcos y barro desmontando todo lo que pude del coche. Pasé meses pensando antes de dormir como desmontar lo más rápido posible el coche. Corrí todo lo que pude. Entre las piezas más importantes: el salpicadero, el cuadro de instrumentos (pilas de litio), faros traseros, tapa del parachoques delantero, todos los asientos, techo, moqueta…

Llené la furgoneta hasta arriba por unos 250€. Había piezas que costaban eso mismo. El trato no era malo, pero podría haber sido mucho mejor.

Cuando llegué a casa me di cuenta, el coche estaba en un desguace, ya estaba dado de baja, “descontaminado” como dicen, no era un coche, eran piezas con un chasis. Al verlo allí tendría que haber llamado a la grúa y traérmelo entero. Cuantas piezas me hubiesen salvado el culo ahora…

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Esta entrada fue escrita por Duarte

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