Capítulo 14. Remozando el maletero

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enero 10, 2018 11:57 am Publicado por Deja tus comentarios

Hace unos días fui a la ciudad a visitar a la familia, soy de los que prefiere aparcar lejos a seguir dando vueltas gastando combustible, así que no me lo pensé y tras la primera vuelta buscando aparcamiento me dirigí a una calle más alejada que siempre hay, no es mala zona, pero no hay mucho tránsito de personas.

Mientras aparcaba, vi como un tipo raro venía hacia el coche. Pensé que él tendría el coche cerca y estaba revisando que no le diese. Cuando uno va con este coche no sabe que piensa la gente, no hay término intermedio, o coche viejo para desguace o coche clásico de los que ya no se ven.

Una vez que aparco, mientras apago las luces, guardo las gafas y quito la radio, veo que este hombre sigue su camino, pero no para de mirar atrás.

Bajo del coche, lo cierro por el maletero y empiezo mi pequeña caminata. Siempre me giro a unos cuantos metros, cuando lo hago me doy cuenta de que el tipo se dirige de nuevo al coche.

No me lo pensé y me retorné a paso ligero. Él ya estaba pegado a la ventanilla del conductor, asomado, intentando mirar el interior con las dos manos sobre el cristal, no me había visto.

Imaginé que solo estaba curioseando, me vio y me saludó:

– ¿Es tuyo? – Es lo único que se le ocurrió después de pillarle ensuciándome los cristales.

– Sí – Dije yo. Como si no me hubiese visto salir.

– Perdona, mi padre tenía uno igual y no me he podido resistir a verlo de cerca.

Como he dicho era un tío raro. Empezó a darle vueltas al coche, no decía nada, lo miraba tanto que yo ya me estaba sintiendo incómodo. Sabía que lo estaba admirando pero me tenía que ir. Mientras me alejaba el tipo seguía por allí, dando vueltas y mirándolo al detalle. Nunca tuve esa sensación de dejar algo de tan valor en la calle, más sentimental que económico.

Aquí por el sur no es tan común ver esta carrocería, por eso llama más todavía la atención.

Cuando está limpio el exterior brilla, pero al interior le hace falta más que una buena limpieza.

Al maletero le entra humedad, todavía no sé muy bien por donde, pero tiene un poco de óxido superficial.

Así que me puse manos a la obra.

Detrás del panel de cartón encontré una tubería de combustible con bastante mala pinta, pensé que sería grave.

Las bombillas están oscurecidas, además el porta bombillas está totalmente roto.

En ocasiones no me funciona bien el cierre centralizado. Sé que cada cerradura tiene un motor como este.

Desmontando el cableado para empezar con el cepillado.

 

Después del cepillado utilicé convertidor de óxido, por si las moscas.

Imprimación.

Como dije en otro capítulo compré un par de botes del color original en la BMW, pero no tenía tanta como para hacer el maletero completo, así que me decidí por el negro.

Siempre puedo, más adelante, pintar el maletero cuando se pinte el coche entero, lo importante en este momento es terminar con el óxido.

El cartón que se encuentra al fondo del maletero está en unas condiciones bastante malas.

También podría estar mejor la pieza de cartón que cubre los pilotos traseros. Quizá en la imagen tiene peor aspecto que en la realidad.

Terminé con el óxido con materiales que ya tenía por casa. Ahora lo importante es encontrar una solución a las humedades.

 

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Esta entrada fue escrita por Duarte

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